Jimm Budd's World

Home

Mexicogram

Weekly Column

The Neighbors

Mexico History

The ancient past

New Spain

Empires and Republics

Dictatorship, Revolution

Into the future

Archeology

Bonampak

Cholula

Teotihuacan

Paquime

Palenque

Tajin

Xochicalco

Beaches

Acapulco

Cabos

Cancun

Cozumel

Escondido

Huatulco

Isla Mujeres

Ixtapa and Zihua

LaPaz

Loreto

Mazatlán

Morelia

Nayarit

Playa del Carmen

Riviera Maya

Viceregal Gems

Alamos

Campeche

DoloresHidalgo

Guanajuato

Merida

Michoacan

Pátzcuaro

Puebla

Oaxaca

Queretaro

Taxco

Zacatecas

Special Spots

Aguascalientes

Bernal

Coatepec

Cuetzalan

Guaymas Pearls

Huasteca

Other Border

Tapachula

Tehuacan

Xilitla

Other Travel Articles

Amazon

Bermuda

Fiji

Prague

Guatemala

San Diego

Vancouver

   Puerto Escondido
      Surfers’ hideaway 

                   by Jimm Budd

                                              en español también)


      Back when the Mexican Government announced plans to turn Huatulco into an international playground there were people who lit candles in thanks that Puerto Escondido had escaped that fate. The town nestles on the Oaxaca shore, only a two-hour drive from Huatulco or about a five-hour drive down from Acapulco. Those who worship the sun from the sands of Puerto Escondido want no one else to discover the place.        

      Bohemian and cheap Puerto Escondido certainly is. Surfers – foreigners, most of them – hit on Puerto Escondido back in the 1960s when neither the highway nor the airstrip were paved.   Surfers, it should be explained here, are a whimsical breed who dedicate their young lives to riding waves on boards. Undoubtedly you have seen them on film or television. The sport was born in Hawaii and is big in California. The waves are said to be equally good in Puerto Escondido, the water warm and the cost of living low.       

        Here one also finds body-boarders. Requiring only a foam mat and a pair of swim fins, body-boarding is both cheaper and easier to master than true surfing. Surfers tend to sneer at body-boarders and neither group has much respect for ordinary tourists. Even so, surfing and body-boading are the main reason the young and the restless seek out Puerto Escondido.       

       Here you have scores, perhaps hundreds of muscular, handsome, unattached young men from countries around the world. That makes Puerto Escondido appealing to unattached young women. And with all those young women on hand, other young men show up. Young men who never have mounted a surf board and probably never will.       

      Calle Pérez Gasga, closed to automobile traffic, seems to be where boy meets girl. Most of Puerto Escondido huddles on a hillside above the coastal highway, but Pérez Gasga runs down to the beach and the address of three or four little hotels and several cafes. English, French, German, Italian and Brazilian Portuguese are heard. Some customers speak Spanish, but with a South American accent. Few Mexican vacationers have discovered Puerto Escondido.

        There are nearly 20 places to stay, starting with fondas that rent a spot to hang a hammock for a night. Nicest real hotel is the Posada Real, although it is not exactly luxurious. Quite charming is the colonial-style Santa Fe, out of town a ways on Playa Zicatela where the surfing is best. The surfers usually seek out more modest accommodations, but sometimes come over to the Santa Fe to enjoy the music and hope that someone will buy them a drink. 

       Swimming actually is better at the Playa Municipal just off Pérez Gasga. The waves are huge at Zicatela – which is why surfers like it – and the undertow treacherous. Fun is taking a boat over to Puerto Angelito – which also can be reached by bus or taxi – is a good place to rent mask and fins and go snorkeling. The only building is a palapa seafood restaurant that is quite good. 

       Puerto Angelito, however, should not be confused with Puerto Angel, which lies down the coast half way to Huatulco. A pretty little place on a pretty little bay, Puerto Angel actually is more visually appealing than Puerto Escondido, but it lacks the rolling waves surfers want. A little further along is Zipolite, where clothing is optional. It is not polite to stare. Boat trips from Puerto Escondido put into wilderness lagoons, sometimes spotting dolphins and sea turtles along the way. These you can stare at. Ancient ways live on in nearby Mixtec villages.

       Flying is the easiest way to get to Puerto Escondido, although many frugal foreigners get there by bus. How they manage to bring along their surfboards in their luggage is something I forgot to ask. But skiers manage, so, why not?


El Escondite de Puerto Escondido

por Jimm Budd

(en español al fondo)

 


         Bohemio y barato, desde luego Puerto Escondido lo es. El pueblo está enclavada en la costa oaxaqueña, a unas cinco horas por carretera bajando desde Acapulco o dos horas subiendo desde Huatulco. Por la época en que Fonatur anunciaba sus planes para convertir Huatulco en un campo de recreo internacional, hubo gente que prendía veladoras para dar gracias porque Puerto Escondido se salvaba de ese sino.

         Los surfistas -- extranjeros, en su mayoría -- descubrieron Puerto Escondido allá por la década de 1960, cuando ni la carretera ni la pista de aterrizaje estaban pavimentadas. Los surfistas, cabe explicar aquí, son una raza caprichuda que dedica los años de su juventud a cabalgar sobre el oleaje en su tabla. Sin duda los habrás visto en el cine o en la televisión. Este deporte nació en Hawaii y está de gran moda en California. Se dice que en Puerto Escondido las olas no van a la zaga en esplendidez, el agua es cálida y el costo de vida es bajo.

        Aquí encuentra uno también body-boarders (tablistas a cuerpo limpio). El deporte de body-boarding, como sólo necesita una colchoneta de hule espuma y un par de aletas, es no sólo más barato sino más fácil de dominar que el verdadero surfing. Los surfistas suelen mirar con una mezcla de desdén y burla a los body-boarders, y ninguno de los dos grupos tiene gran respeto por los turistas corrientes. Aún así, los surfistas y los body-boarders son una importante atracción turística.

         Aquí tienes docenas, tal vez centenares de musculosos y hermosos jóvenes solteros sin compromiso procedentes de países del mundo entero, lo cual da a Puerto Escondido un atractivo para jóvenes solteras sin compromiso que están de vacaciones. Y con todas esas muchachas a mano, se presentan otros muchachos. Muchachos que nunca han cabalgado sobre una tabla de surf y probablemente jamás lo harán.

         La calle Pérez Gasga, cerrada al tránsito de automóviles, parece ser el lugar donde los jóvenes van a ligar. La mayor parte de Puerto Escondido se apiña en una ladera por arriba de la carretera costera, pero la calle Pérez Gasga baja hasta la playa y tiene tres o cuatro hotelitos y varios cafés. Se oye hablar en inglés, francés, alemán, italiano y portugués del Brasil. Algunos clientes hablan español, pero con acento suramericano. Son pocos los viajeros mexicanos que han descubierto Puerto Escondido.

         Hay cerca de 20 lugares para alojarse, desde fondas que alquilan un sitio donde colgar una hamaca por una noche. El más agradable hotel de verdad es el Posada Real, aunque no es precisamente lujoso. De gran encanto es el Santa Fe, de estilo colonial, fuera de la ciudad, rumbo a Playa Zicatela, donde está el mejor surfing. Los surfistas suelen hospedarse en alojamientos más modestos en las cercanías, pero a veces vienen al Santa Fe a disfrutar de la música y a ver si alguien les invita  una copa.

         Para nadar de verdad es mejor la Playa Municipal enfrente mismo de la calle Pérez Gasga. Son enormes las olas en Zicatela (razón por la que ese lugar es preferido por los surfistas) y la resaca es traicionera. Es divertido tomar una lancha para ir a Puerto Angelito, adonde también se llega en autobús o en taxi. Ese es un buen lugar para rentar máscara y aletas y salir a bucear con snorkel. El único edificio es una palapa utilizada como restaurante de mariscos que son excelentes.

        Ahora bien, no se debe confundir Puerto Angelito con Puerto Angel, situado más adelante en la costa a mitad de camino rumbo a Huatulco. Puerto Angel, lindo lugarcito en una linda bahía, tiene en realidad una vista más atractiva que Puerto Escondido, pero carece del revolcadero de olas deseado por los surfistas. Un poco más allá está Zipolite, playa nudista, siendo una descortesía el quedarse mirando. Desde Puerto Escondido salen excursiones en lancha con rumbo a lagunas selváticas, y en el viaje se divisan a veces delfines y tortugas marinas. A esas sí se vale mirarlas.