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Ixtapa and Zihua by Jimm Budd (en español también)
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The venerable game of backgammon remains alive and well at Las Brisas in Ixtapa. Dating back to ancient times (the Romans called it ludus duodecim scriptorium), backgammon became the pastime of choice for the wealthy and fashionable a generation ago. It flared for a while and then fizzled. Some blame the demise of its on the excessive concentration it demanded.
So why does it survive at one lone hotel Ixtapa? Credit the architect. When Ricardo Legorreta designed what was first a Camino Real and then a Westin (almost no hotel in Ixtapa operates under its original name), he had written into his contract that no project of his could be altered without his permission. Legorreta installed permanent backgammon boards in the Bar La Club, and they remain there still.
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“And they are constantly in use,” according to Gabriela Jaime, an executive with the hotel when I visited. Personally, I never saw anyone playing, but I spend little time in bars.
The Legorreta-designed hotel is something of an architectural marvel, one of the sights to see in Ixtapa. Built overlooking a secluded beach, the structure seems to tumble down a hillside. Once registered, most guests take an elevator going down – not up -- to reach their rooms. There are 423 of these. Open a door and the view beyond the beds is of a hammock on a balcony looking out on the blue Pacific. It is all quite grand.
Quite grand and quite expensive. Las Brisas is the most expensive place to stay in Ixtapa, although five intimate hideaways over in Zihuatanejo charge even more for the luxury they offer.
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It is curious how vacation destinations develop. In the late 1970s, the government decided to create a master-planned vacation center, complete with luxury hotels, a golf course (there now are two) and a marina at Ixtapa, a then-empty stretch of beach just above the vintage seaside village of Zihuatanejo. Picturesque Zihuatanejo, circling a truly lovely bay, would provide a home for workers in the region along with more modestly-priced inns, many of which already were operating.
But it is Zihuatanejo that now is the address of some of the most exclusive and costly lodging on the Pacific Coast: Casa Que Canta, Villa del Sol and the tiny three called, last time I lokked, Quinta Troppo, Casa Cuitlateca and Casa Carolina. The newest resort to be built in either Ixtapa or Zihuatanejo is the blandly-named Club Intrawest, which stands in Zihuatanejo just below the ruins of El Parthenon, former villa of the late Mexico City police chief Arturo Durazo.
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| Durazo's Parthanon |
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Zihuatanejo long has attracted an eclectic array of characters. Consider ''The Shawshank Redemption,'' in which two convicts played by Tim Robbins and Morgan Freeman daydream of the ultimate good life in Zihua. Residents still speculate in which of their neighbors might have inspired the film. Compared to Zihuatanejo, Ixtapa is somewhat more conventional. Most of the hotels there stand a discreet distance from each other. They line the beach with a series of shopping centers and one of the golf courses across the road on the other side. The area strikes me as especially appealing for family vacations. Most children are happy never to leave the swimming pool area unless it is to play around the beach and the hotels are prepared to help keep an eye on the little ones. Who can ask for any more than that?
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Jugando junto al Pacífico por Jimm Budd
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| Playa La Ropa |
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El venerable juego del backgammon sigue vivo y con buena salud en Las Brisas Ixtapa. Con un origen que se remonta a la antigüedad (los romanos lo llamaban ludus duodecim scriptorium) el backgammon se convirtió en el pasatiempo favorito de los acaudalados y de la gente de moda hace una generación. Flameó un rato y luego se esfumó. Algunos culpan de su desaparición a la excesiva concentración que reclamaba.
Entonces, ¿por qué sobrevive en un solitario hotel de Ixtapa? Denle el mérito al arquitecto. Cuando Ricardo Legorreta diseñó lo que primero fue un Camino Real y después un Westin (casi ningún hotel de Ixtapa funciona con su nombre original), hizo incluir en su contrato que ningún proyecto suyo podía ser alterado sin su permiso. Legorreta instaló tableros permanentes de backgammon en el Bar La Club, y ahí siguen todavía.
“Y están en uso constante,” según Gabriela Jaime, ejecutiva del hotel. En lo personal nunca he visto a nadie jugando, pero yo paso poco tiempo en los bares.
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El hotel diseñado por Legorreta tiene algo de maravilla arquitectónica, una de las vistas obligadas en Ixtapa. Edificada con vistas a una playa retirada, la estructura parece despeñarse por una ladera. Una vez registrados, la mayoría de los huéspedes toman un elevador que baja – no sube – para llegar a sus habitaciones. Hay 423 de estas. Abra usted una puerta y la vista más allá de las camas es la de una hamaca en un balcón que mira al Pacífico azul. Todo ello es de veras grandioso.
De veras grandioso y de veras costoso. Las Brisas es el lugar más caro donde alojarse en Ixtapa, aunque cinco íntimos resorts allá en Zihuatanejo cobran aun más por el lujo que ofrecen.
Es curioso cómo se desarrollan los destinos vacacionales. Hace treinta años el gobierno decidió crear un centro vacacional de plan maestro, con todo y hoteles de lujo, un campo de golf (ahora hay dos) y una marina en Ixtapa, tramo de playa que a la sazón estaba vacío, apenas encima del antiguo pueblito marítimo de Zihuatanejo. La pintoresca aldea, en las orillas de una bahía verdaderamente hermosa, ofrecería un hogar a los obreros de la región, a la vez que posadas de precio más modesto, muchas de las cuales ya funcionaban.
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Pero es Zihuatanejo el que ahora alberga algunos de los más exclusivos y costosos alojamientos en la Costa del Pacífico: Casa Que Canta, Villa del Sol, y las minúsculas tres llamadas – si no han cambiado sus nombres -- Quinta Troppo, Casa Cuitlateca y Casa Carolina. El único resort más o menos nuevo ya sea en Ixtapa o en Zihuatanejo es el Club Intrawest en Zihuatanejo, que se alza justamente debajo de las ruinas de El Partenón, antigua villa del difunto jefe de policía de la ciudad de México, Arturo Durazo.
Hace mucho tiempo que Zihuatanejo viene atrayendo una ecléctica formación de personajes. Piensen ustedes en “Sueños de Fuga”, en la que dos presidiarios representados por Tim Robbins y Morgan Freeman fantasean sobre la buena vida final en Zihua. Los residentes siguen especulando sobre cuál de sus vecinos podría haber inspirado la película.
En comparación con Zihuatanejo, Ixtapa es algo más convencional. La mayoría de los hoteles de ahí están a discreta distancia unos de otros. Rodean la playa con una serie de centros comerciales y uno de los campos de golf por el otro lado de la carretera. La zona me resulta especialmente atrayente para vacaciones familiares. A la mayoría de los niños les encanta no salir de la zona de las albercas a menos que sea para jugar por la playa, y los hoteles están preparados para ayudar a echar un ojo a los pequeñines. ¿Quién pude pedir algo más que eso?
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