Jimm Budd's World

Home

Mexicogram

Weekly Column

The Neighbors

Mexico History

The ancient past

New Spain

Empires and Republics

Dictatorship, Revolution

Into the future

Archeology

Bonampak

Cholula

Teotihuacan

Paquime

Palenque

Tajin

Xochicalco

Beaches

Acapulco

Cabos

Cancun

Cozumel

Escondido

Huatulco

Isla Mujeres

Ixtapa and Zihua

LaPaz

Loreto

Mazatlán

Morelia

Nayarit

Playa del Carmen

Riviera Maya

Viceregal Gems

Alamos

Campeche

DoloresHidalgo

Guanajuato

Merida

Michoacan

Pátzcuaro

Puebla

Oaxaca

Queretaro

Taxco

Zacatecas

Special Spots

Aguascalientes

Bernal

Coatepec

Cuetzalan

Guaymas Pearls

Huasteca

Other Border

Tapachula

Tehuacan

Xilitla

Other Travel Articles

Amazon

Bermuda

Fiji

Prague

Guatemala

San Diego

Vancouver

     Las Posas and Edward James

                                                                         by Jimm Budd

en español también


It is a long drive 320 kilometers east of Queretaro, but some weekend when you are feeling adventurous, you might enjoy an excursion to Xilitla in the Huasteca Potosiana. The attraction is Las Posas, a surrealist splendor erected in the jungle by a fabulously rich eccentric, one Edward James, who called himself the bastard grandson of a King of England. Almost swallowed up by the rain forest where it was born, Las Posas has been saved.

The trip might also include a night or two at one of the hacienda resort hotels in Hidalgo and, later, a return journey through the Sierra Gorda.

         The scenery in la Sierra is spectacular, but Las Posas is what you undoubtedly will remember longest. Las Posas lies almost hidden beyond the coffee plantations and banana trees, deep amid ferns and vines swirling up towering hardwoods in a mist-shrouded tropical forest.  The setting is worthy of Bram Stoker.

         Amid 30 acres of greenery, concrete stalks of bamboo sway in the breeze.  Larger-than-life cement vipers, slimy with green mildew, rear up by an overgrown trail. A pair of giant hands reaches out of the earth. A grand staircase stands alone, leading upward, into the void.

         Las Posas refers to nine pools fed by waterfalls that splash down from spring-fed brooks. Edward James came to this jungle Eden in 1947, first to grow orchids and raise exotic animals, then, later, to build his masterpiece.

         Born in 1907, James grew up in a mansion of some 350 rooms on a 2,500-hectare English estate. As a youth, he inherited "tons of money" with which he seems to have bought himself admission into the shimmering art world that glittered so brightly between the two world wars.

         A self-published poet and failed novelist, James won for himself a place as an angel, commissioning ballets and symphonies, collecting paintings, sponsoring Salvador Dali's "Dream of Venus" exhibit at the 1939 New York World's Fair.


          Nonetheless, James felt that because of his wealth he was scorned by those he helped. Divorced and ridiculed by a dancer who today would have been a porn star, he drifted to the fringes of Hollywood in the 1940s and on to Mexico in the 1950s, chasing a happiness that eluded him until he settled in Xilitla. 

         In his final years James found a friend in Plutarco Gastelum, a former rancher and one-time boxer who worked at the telegraph office in Cuernavaca. Gastelum brought James to Xilitla. Together they built Las Posas and El Castillo, the James mansion that is now a hotel.


Las Pozas y Edward James

                                                                               por Jimm Budd


Algún fin de semana en que te  sientas especialmente aventurero, puedes disfrutar de una excursión a Xilitla en la Huasteca Potosiana. La atracción principal es Las Pozas, un esplendor surrealista erigido hace más o menos treinta años en la selva por el fabulosamente rico y bastante excéntrico Edward James, quien, según decía, fue el nieto bastardo de un rey de Inglaterra. Aunque casi ha sido tragado por la selva en la que nació, Las Pozas está siendo rescatado.


Tu viaje también puede incluir una o dos noches en una de las hacienda-resorts en Hidalgo y, más tarde, un recorrido de vuelta a través de la Sierra Gorda. En la ciudad de San Luis Potosi hay agencias que ofrecen viajes guidas. Xilitla mismo fue fundado a mediados del siglo XVI por misioneros agustinos, quienes erigieron un convento que hoy está considerado como el edificio colonial más antiguo de San Luis Potosí.

La iglesia es interesante y el paisaje de la Sierra espectacular, pero Las Pozas sin duda es algo que jamás olvidarás. Se encuentra prácticamente  escondido más allá de las plantaciones de café y plátanos, en medio de helechos y enormes y frondosas enredaderas en un brumoso bosque tropical. El escenario es digno del propio  Bram Stoker.

En medio de casi diez hectáreas de espacios verdes y tallos de bambú que se mueven con  singular vaivén en la brisa. Enormes víboras de cemento, viscosas de moho verde, suben sobre un sendero herboso. Un par de manos gigantes salen de la tierra. Una colosal escalera conduce al  vacío.

       Las Pozas son nueve charcos alimentados por las cascadas que caen desde manantiales y arroyos. Edward James llegó a este Edén en la selva durante 1947, primero para cultivar orquídeas y criar

animales exóticos, y, más tarde, para crear su obra maestra.


Nacido en 1907, James creció en una mansión inglesa de 350 habitaciones en una finca de 2,500 hectáreas. En su juventud, heredó "toneladas de dinero" con las que trató de comprar admisión en el mundo resplandeciente del arte que brillaba tan intensamente entre las dos guerras mundiales.  

       Poeta auto-publicado y novelista fracasado, James ganó un lugar para sí mismo como un “ángel,” financiando la puestas en escena de ballets y sinfonías, coleccionando pinturas, patrocinando el "Sueño de Venus" de Salvador Dalí en la Feria Mundial de Nueva York de 1939.    

       Sin embargo, James consideró que, debido a su riqueza, había sido despreciado por aquellos a los que ayudó. Divorciado y ridiculizado por una bailarina que el día de hoy habría sido una estrella porno, se acercó al ambiente de Hollywood en la década de 1940 y a México en la década de 1950, en donde intentaba alcanzar la  felicidad que insistía en escapársele,  hasta que finalmente se estableció en Xilitla. 

       En sus últimos años  James encontró a un amigo en Plutarco Gastelum, ganadero y  ex-boxeador que trabajaba en la oficina de telégrafos de Cuernavaca.

       Gastélum llevó a James a Xilitla. Juntos construyeron Las Pozas y El Castillo, la mansión de James que es ahora un hotel.

       En Las Pozas, a partir de 1962, Edward James comenzó a crear arte que vale la pena preservar. Se invirtió algo como siete millones de dólares en el proyecto, y eso fue cuando siete millones de dólares era una cantidad considerable de dinero. Ninguna de las 36 estructuras de la propiedad se terminó. A James se le ocurría una idea, empezaba trabajando en ella, y luego brincaba a otra cosa, según las personas que lo conocieron. Fue un esteta, pero no muy bueno para acabar lo que iniciaba. Hay, entre otras cosas, una escalera de caracol que no conduce a ninguna parte, gruesas columnas de hormigón que no sirven para nada en absoluto, y su "Casa Para Convertirse en un Cine"  en la que nunca estreno una sola película.

       Ocultas como una ciudad perdida en medio de los helechos y las lianas, Las Pozas resplandecen en la bruma junto con sus lozas resbaladizas, como si una horda de babosas acabara de pasar por ahí. Rejas oxidadas cuelgan sobre sus goznes. Atrás de telarañas, las puertas conducen a un húmedo agujero negro, donde es fácil de imaginar ataúdes que  yacen en espera de la puesta del sol.

       En 1984, Edward James murió.

       Su monumento estuvo  a punto de morir con él. La buena noticia es que ha sido preservado. Tenemos el Fondo Xilitla, establecido hace dos años y con el apoyo de la Fundación Pedro y Elena Hernández, Cemex y el mismo gobierno de San Luis Potosí. La tarea de conservación de este monumento es, por supuesto, monumental. Se ha anunciado un presupuesto de 60 millones de pesos para empezar. Y dicen necesitar más.